Victoria apenas pasaba de los cuarenta, llevaba una vida tranquila y siempre había gozado de buena salud. Fernando no podía imaginar que su madre, al enfermarse, enfrentara de golpe una enfermedad tan grave.
—¿Dijeron si es benigno o…?
—Aún no lo saben —Diego negó con la cabeza, sin ocultar la preocupación en sus ojos—. Necesitarán operarla y analizar el tejido para estar seguros.
Esa simple frase hizo que el ánimo de Fernando se desplomara aún más. Padre e hijo se quedaron en silencio, compart