[¿Estás segura de no detenerlos?]
Mónica bajó la vista, y una sonrisa apenas perceptible curvó sus labios. Escribió con rapidez.
[No, no los detengas. Y recuerda: que quede claro que lo de las fotos fue cosa de ellos, nada que ver con nosotras.]
La respuesta de Eileen llegó enseguida.
[Tranquila, lo tengo claro.]
Mónica guardó el teléfono, recostándose en el asiento con una sensación de bienestar que le invadía por completo.
Al llegar a casa, Alejandro la ayudó a bajar del auto, llevándola en br