—Mamá, ¿qué le pasó a Martina?
Al fijarse en ella, lo entendió al instante.
—¡Martina!
En dos zancadas llegó y la abrazó.
—Mamá, yo me encargo de ella. ¿Podrías traerle una muda limpia, por favor?
—Sí, claro.
Laura recuperó el aliento, asintió con la voz trabada y salió.
Salvador alzó a Martina y la llevó al baño.
—¿Qué pasó? —ella aún no comprendía.
Él tragó en seco; no hallaba cómo decirlo. La sentó en un banquito y empezó a desabrocharle la blusa.
—Vamos a darnos una ducha.
—¿A esta hora?
Mar