Cuando al fin se animó, solo murmuró:
—Ya es tarde…
Alejandro la miró con una sonrisa insinuante.
—Tienes razón. Hora de un baño. ¿Tú primero, yo primero… o juntos?
—Y-yo… mejor voy yo primero —balbuceó Luciana, antes de apresurarse hacia el vestidor y, luego, al baño.
Mientras se preparaba, se dijo a sí misma que después del baño lo hablarían. Abrió la ducha y, al ponerse bajo el agua, escuchó la puerta de vidrio deslizarse. Al voltear, vio a Alejandro.
—Vamos a bañarnos juntos —dijo, entrando