Al fin y al cabo, eran como hermanos; Fernando tenía que decir un par de cosas a favor de Vicente.
—Tranquila —dijo—. Vicente ya volvió en sí. No va a volver a equivocarse.
Luciana no supo qué contestar. Confiaba en Fernando, sí, pero ahora la inquietaba que Vicente estuviera demasiado decidido.
Y no era solo que Martina siguiera delicada de salud; con todo lo vivido, quizá no tenía cabeza para pensar en su vida sentimental. Aun si estuviera perfecta, ya no era la misma de antes. En su historia