Tras la revisión, su mentor frunció el ceño y se quedó un rato en silencio.
Martina era una de sus alumnas más valiosas. Al fin entendió:
—¿Por eso dijiste que ibas a tomarte un tiempo y dejar de trabajar?
—Sí, doctor —asintió Martina, con un dejo de culpa. No era su intención, pero…
Él solo suspiró.
—Mira —señaló las imágenes—: por la ubicación, si no crece, y si mantienes buen ánimo y no hay comorbilidades, no debería ser grave…
La otra posibilidad era que siguiera creciendo: entonces comprimi