El rumbo de Martina para los próximos años seguía abierto.
Con el doctorado en la recta final, aún no decidía si se volcaría a la clínica o si apostaría por la academia. Tenía un proyecto en el Hospital Universitario de la UCM, pero su directora en la Universidad de Ciudad Muonio deseaba que se enfocara por completo en investigación.
Salvador, en cambio, prefería verla en el campus. No por capricho: desde su “mirada de esposo” se le encogía el corazón de pensarla en guardias nocturnas. A sus ojo