—Yo solo planteé una posibilidad; no estoy presionándote.
Martina guardó silencio un momento y, con seriedad, dijo:
—Por ahora no quiero tener hijos. Y no necesitas seguir tanteándome.
Ese tono terminó por incomodar a Salvador.
La sujetó del brazo.
—Dices “por ahora”… ¿y ese “por ahora” cuánto dura?
—¿Cuánto? —Martina pensó—. No lo sé.
—¿Cómo que no?
—Depende de ti. El día que de verdad me tengas en tu corazón, ese “por ahora” se acaba.
Salvador se quedó helado y le apretó la mano sin darse cuen