—¿Cómo va Luci?
Enzo entró desde la terraza; acababa de colgar una llamada.
—Por ahora, estable. —Lucy señaló hacia el jardín de invierno y, al verle la cara, frunció el ceño—. ¿Qué clase de cara es esa?
Le echó una mirada al celular en su mano. Le latían las sienes.
—No me digas que hay otra mala noticia.
—Sí.
—… —Lucy se llevó la mano a la frente—. ¿Y ahora qué? ¿Apareció Alejandro?
—No, pero esto tampoco es precisamente mejor.
Ese trago amargo a Enzo le costaba decirlo. ¿Cómo soltárselo a Luc