Alejandro ni siquiera les concedió una mirada de reojo a Daniel y Domingo.
—Eso que estos dos “directores Guzmán” les prometieron… a esta hora ya no pueden cumplirlo —alzaba una ceja—. ¿De verdad siguen decididos a renunciar?
Hablaba mientras marcaba el ritmo con los dedos sobre la mesa. Encima, apiladas, estaban todas las cartas de renuncia.
—¿Cómo que no pueden? —el murmullo estalló al instante.
Uno de los más atrevidos se dirigió directo a Daniel:
—Director Guzmán, ¿qué quiso decir el CEO?
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