—De nada.
Alejandro le dio un vistazo y, ya en marcha, preguntó:
—¿Cómo sigues?
—Mejor —asintió Fernando—. Si desperté fue gracias a usted, señor Guzmán. Ya que lo veo hoy, gracias.
Si Alejandro no hubiera encontrado el canal para conseguir el medicamento, probablemente seguiría en coma. El agradecimiento era mínimo, pero necesario. No había ido a su casa a dar las gracias para no incomodarlo; eso no significaba que no supiera agradecer.
—No hace falta —Alejandro fue directo—. No lo hice por ti.