Al día siguiente.
Luciana pasó todo el día en quirófano. Al bajar, el dolor de cabeza la partía. Dejó las indicaciones y delegó el resto en los médicos de turno. Se fue.
Al salir del área de hospitalización, encontró a las chicas del puesto de enfermería en corrillo, cuchicheando con ganas. En cuanto la vieron, la rodearon.
—¡Doctora Herrera!
—Doctora, su novio es guapísimo.
¿Novio?
Luciana ni alcanzó a reaccionar cuando una señaló hacia la entrada.
—Mire, ahí está. Llegó hace un rato. Le dijimo