Capítulo 1258
Alzó la taza y bebió un sorbo de malteada. “Se notaba que Lucy y Enzo de verdad se querían; pero en cuanto pensaba que él tenía esposa, me era imposible mirarlo con calma…”

—Luciana, quédate a cenar —dijo Lucy.

—¿Y ni se pregunta? —bromeó con cariño—. La cocina ya está trabajando.

—Voy a asomarme —dijo Enzo, desabrochándose los puños y entregándole los gemelos a Lucy. Se remangó y miró a Luciana—: No has probado mi sazón. Me defiendo bien; ya que viniste, te presumo dos, tres platos.

—Encantada
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