—Marc, trae las hojas de té.
—Voy.
Marc se levantó por la lata, mientras don Carlos se quedó acompañando a Salvador. En la mesa había un juego de té; enjuagó la tetera y las tacitas y puso el agua a punto.
—¿Te acomoda el té?
—Sin problema —sonrió Salvador—. En casa los mayores toman té y café por igual.
—Mejor. —Salvador tenía la cabeza en otra parte—. Don Carlos, ¿puedo pasar al baño?
—Claro —indicó con la mano—. ¿Te llevo?
—No hace falta, gracias.
Se puso de pie.
Cocina.
A esas alturas, Marti