Capítulo 1203
Pero Martina no esperó a que llegara el gerente; apenas el auto de Salvador se fue, ella salió del club.

En la esquina pidió un auto y regresó a su departamento de Calle Sakura.

El departamento, que en días normales le parecía algo estrecho, hoy se sentía inesperadamente vacío.

Martina lo sabía: lo vacío era su corazón.

—Ja… jaja.

Sentada en el sofá, Martina soltó una risa sin poder evitarlo.

Era risa, no llanto.

Vaya ojo para los hombres: pésimo. En eso, no le llegaba ni a los talones a Luci.

Aún no sanaba la herida que le dejó Vicente Mayo, y ya había aparecido Salvador Morán.

Con razón dice el refrán: cuando una relación termina, no conviene arrancar otra de inmediato.

Porque cuando una está frágil, muchas cosas se ven borrosas.

El refrán se le estaba cumpliendo…

Esta vez, Martina ni siquiera podía llorar.

—Uf…

Soltó el aire y se puso de pie.

No había alcanzado a comer: Salvador la había sacado de allí. Después de un día largo, con el estómago vacío no iba a poder dormir.

Abrió el r
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP