—¿Bueno?
Alejandro apenas distinguía palabras sueltas.
—¿Luciana? ¿Qué dices…? ¿Alba? —Creyó que ella se angustiaba por la niña—. Tranquila, Alba está perfecta. La señal es pésima, no cuelgues, en cuanto…
Ni terminó la frase: el teléfono quedó en silencio absoluto.
—¿Luciana?
¡No puede ser!
Miró la pantalla; la llamada se había cortado.
Sin perder un segundo volvió a marcar… pero la llamada no entraba.
Una y otra vez aparecía la grabación: “El número que usted marcó no está disponible por el mom