El golpe de “canto de mano” que Juan le dio a Alejandro no fue fuerte; apenas lo hizo perder el sentido un instante.
En cuanto abrió los ojos vio a Alba sentada junto a la cama, los ojos hinchados de tanto llorar.
—Alba…
Se incorporó de golpe y la estrechó con fuerza.
—Papá —balbuceó la niña entre sollozos—, ¿a mamá le pasó algo?
No entendía el caos, solo que los adultos estaban asustados. Papá había vuelto cargado; mamá, en cambio, no aparecía.
A Alejandro se le estrujó el pecho. Negó al instan