Aunque lo anunció tapándose la cara, Alba terminó espiando a través de los dedos; al ver a su mami y su tío besarse, la pequeñita casi no cabía de felicidad.
Las chicas que rondaban a Alejandro por fin desistieron.
—Vámonos, el tipo está feliz con su esposa.
—Qué lástima.
—¡Tan joven y ya casado, con criatura y todo!
—Se casó en plena flor de la vida…
Al final eligieron el patito que a Alba más le gustó. Con el flotador bajo un brazo y de la mano de la niña, Alejandro llegó a la playa.
—Ve tú co