Capítulo 1086
La señora se quedó rígida al oírla.

—Ya… veo.

Se apartó un mechón de cabello, incómoda.

—Gracias. Yo… me marcho.

Dicho esto, se apresuró a caminar.

—Eh… —Luciana quiso preguntar si las piernas seguían entumidas; a juzgar por su paso inseguro, aún lo estaban. ¿Por qué tanta prisa? ¿Habría dicho algo indebido? No lo creía.

***

A la entrada principal.

Enzo bajó del automóvil y se acercó a la dama de bolso Hermès, intentando tomarle la mano.

Ella se apartó, rehusando el contacto.

Enzo frunció el ceñ
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App