—Sí estás en la lista —le dijo Martina, pero su tono era sombrío—. La notificación fue enviada por correo, pero se firmó como recibida en tu casa… por Mónica Soler.
Luciana se quedó paralizada. Una ráfaga de incredulidad la recorrió. ¿Mónica? ¿Cómo pudo?
—Luci, aún tienes tiempo —dijo Martina, mirando el reloj con prisa—. La entrevista empieza a las diez.
El reloj mental de Luciana se activó de golpe. No podía permitirse perder esta oportunidad. Sin pensarlo dos veces, salió corriendo hacia la c