Luciana se incorporó de un salto en la cama.
—¿Grave?
—No lo sé. Yo voy para allá; vente rápido.
Colgó. Se vistió con premura y bajó hasta el vestíbulo, donde Patricia, despertada por el revuelo, asomó preocupada.
—¿Qué sucede, doctora Herrera?
—Un choque. Alejandro va al hospital; me haré cargo. Por favor, tú y Elena cuiden de Alba.
—Claro, váyase tranquila.
Simón ya la esperaba en el coche. Llegaron a urgencias casi al mismo tiempo que Sergio.
—Lo acaban de pasar a quirófano. Entró inconscient