—¿Por qué lo dices, amor mío?
—No quiero que te angusties, será mejor que no lo sepas.
—Tú y ella ... ya ... ¿estuvieron juntos?
—Si ... pero no fue consensuado. Ahora solo debo esperar los resultados, sino debemos intentarlo de nuevo.
Isabella no soportó más y corrió a su habitación. Sintió su corazón encogerse, pensó que había la mínima posibilidad entre ella y su esposo. Se recriminó por ser tal ilusa.
—Debía hacerlo, era mi compromiso. Ahora, como lo dijo Damián, a esperar los resultados. S