Ana resopló con desdén:
—Si ella vuelve a venir, definitivamente esta vez no la dejaré irse tan fácilmente. La bondad se presta al abuso, nosotros no hemos hecho nada malo, ¿por qué deberíamos temerle?
A Lucía se le humedecieron los ojos.
Sus padres actuaban así, después de todo, por ella.
Lucía le respondió con voz ronca:
—No quiero que ustedes tengan problemas con nadie. Lo de Carolina lo resolveré yo misma.
Carolina ya la detestaba desde antes.
Ahora que Mateo se negaba a divorciarse, quizás