Apagó el auto y esperó a que Camila se acercara.
Camila llevaba la comida que había traído y sonrió fríamente:
—¿Por qué no entras? ¿Te molesta acaso verme charlar con Mateo?
—¿Qué quieres? —Lucía giró la cabeza para mirar a Camila que ya estaba frente a ella.
—Aún no has respondido mi pregunta.
Lucía apartó la mirada y dijo con indiferencia:
—Sabes que hay personas que no tienen nada pero fingen tenerlo todo. Cuanto más alardean, menos consiguen.
Sabía que Camila estaba aprovechando esta oportu