—Mari, no hables más —la interrumpió Camila, dirigiéndose luego a Mateo—: No tengo nada.
Mateo le echó un vistazo y también notó que tenía el tobillo enrojecido, así que ordenó:
—Javier, llévala a un médico.
—Sí, señor Rodríguez —Javier se acercó.
—No hace falta ver a ningún médico, es solo algo pequeño, con un poco de Isodine será suficiente. En el set de filmación me lastimo seguido, y he tenido heridas mucho peores que esta. Javier, ¿podrías comprarme algunas curitas y algo para el dolor? —di