Capítulo 77 —Que el mundo te venere
Narrador:
La puerta se cerró tras él con un golpe suave, pero definitivo. Massimo dejó el abrigo sobre la silla, sin mirarlo, como si apenas recordara que lo llevaba puesto. La cabaña estaba cálida, pero su pecho arrastraba un frío que no venía de afuera.
Nadia seguía frente a la estufa, sentada con las piernas cruzadas y la mirada fija en las llamas que danzaban de una manera hipnótica. No fingía estar tranquila. Lo esperaba.
Él se acercó en silencio. No dijo