Capítulo 78 —Visita inesperada
Narrador:
La tarde caía lenta, derramando una luz dorada por las ventanas de la cabaña. El fuego en la estufa crepitaba bajo, como un murmullo. En el sofá, Massimo estaba reclinado, con una pierna apoyada en el suelo y la otra estirada a lo largo del asiento. Nadia estaba sobre él, recostada de espaldas, acurrucada entre sus brazos, con la cabeza apoyada sobre su hombro.
El silencio era cómodo. Los dos respiraban juntos, sincronizados, como si no necesitaran nada m