Capítulo 85 —Boda
Narrador:
La iglesia estaba casi vacía. Los bancos lucían impecables, adornados con detalles mínimos en tonos marfil y verde oliva, tal como Nadia había querido. No había coros, ni flores excesivas, ni invitados desfilando. Solo los pocos que importaban.
Massimo caminaba de un lado al otro, junto al altar. Se pasaba una y otra vez la mano por el cuello, como si la camisa le ahogara, aunque estaba perfectamente entallada. Juan Pablo lo observaba en silencio desde el primer banco