Capítulo 38 —Sin tocarla
Narrador:
Massimo se mantuvo de pie en la entrada del apartamento, observándola mientras ella recorría el espacio, tocando los muebles, deslizando los dedos por la encimera de la cocina, inspeccionando cada rincón con una concentración que lo exasperaba y fascinaba al mismo tiempo. Era su casa ahora. Su refugio. Y él no estaba seguro de cómo se sentía al respecto.
Cuando Nadia volvió a acercarse, él sacó las llaves de su bolsillo y se las tendió sin decir nada.
Ella las