Capítulo 37 — Pánico
Narrador:
Nadia mantenía la vista fija en él. No podía evitarlo. Por más que quisiera concentrarse en cualquier otra cosa, su mirada se negaba a desviarse del perfil de Massimo, de la línea fuerte de su mandíbula, del modo en que sus manos se aferraban al volante con una firmeza casi insoportable. No decía nada, no hacía ningún comentario fuera de lugar, ni siquiera la miraba de reojo. Solo conducía, como si nada hubiera pasado. Y eso la desesperaba. Porque dentro de ella t