AUDREY
—No podemos seguir teniéndola aquí—gritaba un hombre—, ¡debemos tener el dinero, ya!
Se escuchó mucho ruido, cosas estrellándose en el piso y después calma.
—Definitivamente no voy a morir aquí—me dije.
Llevaba cinco días planeando acertadamente mi escape.
Solo eran dos personas, Diane y un tipo, quien había salido en su auto a toda velocidad, sentía que había algo familiar en su voz, pero estaba lo suficientemente aturdida como para darme cuenta de ello.
Llevaba veinte minutos intentand