Mundo ficciónIniciar sesiónMi hombro chocó con una puerta de metal, solté un jadeo.
—David… ¿Dónde me llevas? —escupí las palabras.
—Te he dicho que ha dar un paseo—tiró de mi brazo hacia la izquierda, perdiéndonos en un pasillo donde enormes contenedores grasientos de carga estaban apilados como cadáveres, inertes, vacíos, sin nada.
—Tienes que soltarme…yo puedo ayudarte David, de verdad pued







