LEONARD
—¡Llevamos dos malditos días buscándola! ¿es que no pueden hacer su trabajo bien? —exploté ante los atónitos policías.
Dos malditos días sin saber de ella, ningún rastro de ella, y ningún rastro de Diane, esa…
Nunca debí haberla subestimado, pero ¿Cómo saber que esa amenaza la haría real?, nadie más pudo haberlo hecho más que ella, era la principal sospechosa.
Había llamado a Madeleine, que estaba devastada al igual que mi madre puesto que se responsabilizaban de su secuestro, y yo, yo