Me quité el tacón y se lo lancé a Mikhail. Él me fulminó con la mirada, y el tipo a mi lado me miró mal.
—¿Estás loca? ¿Ni en un momento como este puedes portarte bien? Nos van a matar, te recuerdo —me dijo. Cerré los ojos por un momento, tratando de controlarme. No quería lanzarme a él y matarlo yo, aunque no era mala idea.
Llevábamos como una hora metidos aquí, y él no hacía nada, solo estaba tranquilo, esperando la muerte.
—De todos los hombres con los que he follado, tú eres el más desastro