Después de lo que pasó con Luigi, me di a la tarea de investigar sobre Coppola, y para mi suerte, uno de los hombres de confianza de él frecuentaba un bar. De inmediato pedí trabajo y para mi suerte me lo dieron.
El hombre de Coppola ya estaba allí, en uno de los privados. Odiaba con el alma hablar con él, pero tenía que hacerlo. Quería averiguar su paradero y asesinarlo. Simone no merecía vivir. Solo pensar en él me revolvía el estómago.
— ¿No se cómo puedes hablar con esos tipos como si nad