Stephano estaba prácticamente encima de mí. Quería darle una patada y tirarlo lejos. ¿Acaso no había visto bien a Piero? Dios mío, Stephano solo quiere mortificarme.
— ¿Puedes dejarme en paz? De verdad, no quiero problemas — le dije.
Él se rió un poco. ¡Cómo me estresaba este hombre!
— Entonces, denuncia lo que te pasó. Mi tío es policía, puede ayudarte. No es normal lo que ese tipo te hizo. Casi te orinas en los pantalones cuando lo viste — me dijo.
Yo me mordí la uña, lo miré y después lo j