C64- ME TIENES MAL ACOSTUMBRADO
El beso se volvió más profundo, más urgente.
Sus lenguas se enredaron con hambre, y Emma sintió cómo el calor subía por su vientre. Santiago gruñó contra su boca, bajó las manos por sus brazos y enganchó los tirantes del camisón beige.
Con un tirón suave pero decidido, la tela resbaló por su cuerpo y cayó al suelo formando un charco suave a sus pies.
Emma quedó solo con una tanga de encaje negro que apenas cubría nada.
Él se apartó apenas un centímetro para mirarl