C61- ¡NECESITAS UN MÉDICO!
—Quiere que me case con su hija.
Santiago se quedó en silencio, procesando la noticia mientras observaba a su primo.
Mateo, por su parte, tenía la mandíbula apretada y los puños cerrados a los costados, denotando una furia contenida que no tardó en estallar.
Santiago, visiblemente confundido por la intensidad de la reacción, frunció el ceño.
—¿Qué? ¿Qué pasa?
—¿Cómo que qué pasa? Pasa que no estamos en el puto siglo diecinueve, Santiago.
El capo simplemente rodó