C53- TE VOLVISTE LOCA, GÜERA
El patio era un polvorín.
Santiago apuntaba hacia el frente con la mirada fija en Emiliano, mientras cincuenta fusiles del cártel rodeaban el ruedo. Bastaba un dedo en el gatillo, un simple parpadeo, para que el lugar se transformara en una masacre.
El aire mismo vibraba con la tensión, hasta que un disparo seco cortó el silencio.
Todos giraron la cabeza.
Esteban bajaba su pistola, mientras el humo se disipaba lentamente en el aire, se paró en medio del ruedo.
—¡Ya e