C54- CONSECUENCIAS
Santiago apenas cruzó la puerta de la recámara principal, la empujó contra la pared de piedra fría y cerró de un golpe con el pie.
Bajó su boca, para besarla con hambre.
Emma respondió con la misma fuerza, enredando los dedos en su cabello y mordiéndole el labio.
Santiago le subió el vestido hasta la cintura de un tirón, liberó su verga y frotó la cabeza ancha y húmeda contra el coño empapado de ella.
—Estás hecha para mí —gruñó, mirándola a los ojos—. Esta pinche güera loca y