C47-LA RESPETAS
El aire en la cocina se vició al instante.
Santiago se puso delante de Emma bloqueando cualquier ángulo de visión de su padre hacia ella y el ambiente pasó de la calidez doméstica a una zona de guerra.
—Es una mujer, no una empleada. Y lo que pase en esta cocina, padre, no es de tu incumbencia.
Esteban soltó una risa seca, desprovista de humor y se acercó un paso más, ignorando la tensión palpable.
—¿De mi incumbencia? Esta casa es mi terreno, Santiago. Y esta gringa no es más qu