C35-CONTIGO QUISE HACERLO BIEN
La respiración de Santiago todavía no se había calmado cuando buscó en los ojos de Emma algo que respondiera a lo que él sentía.
Encontró piedra.
Y eso le dolió más de lo que esperaba.
Emma se subió la blusa de un tirón, cubriéndose el pecho, y clavó la mirada fija en la pared, en cualquier lugar que no fuera la cara de Santiago.
—Ya. —La voz le salió apretada—. Gracias por el favor.
El mexicano casi se atragantó.
—¿Favor? Güera, eso no fue un favor y los dos lo sa