C36-INGLESA CELOSA
El bar quedaba en las orillas del pueblo. La música de banda salía distorsionada y las luces de neón parpadeaban sobre la barra. Un par de mujeres del lugar, maquilladas de más, se acercaron apenas Santiago cruzó la puerta.
—Hola, Santi. —Una de ellas le pasó un dedo por el brazo—. ¿Te acompaño?
Santiago la esquivó sin siquiera mirarla, dejándose caer en un banco de la barra, y le hizo una seña al cantinero.
—Tequila. La botella completa.
Héctor se sentó a su lado, cruzando lo