C31- PLAN CALCULADO
Al día siguiente, el sol de la mañana caía suave sobre el jardín de la hacienda, donde Emma se había sentado en una manta extendida sobre el pasto. Antoni, recostado justo frente a ella, agitaba los puños hacia el aire cada vez que ella le hacía muecas.
—Mira esto, cosita —le decía Emma mientras levantaba una flor que había arrancado, pasándola despacio frente a la carita del bebé—. Esto es una buganvilia, así se llama. Y allá, ¿ves? Esas montañas que se ven azules, esas son