CAPÍTULO 32-UNA SIRVIENTA
La cocina olía a café recién hecho y a tortillas calientes sobre el comal. Ximena, moviéndose con cautela entre la estufa y la mesa sin levantar la vista, puso un plato de huevos con chorizo frente a Héctor. Él se sentó y tomó el tenedor sin decir nada al principio, mientras ella se apuraba a dejarle también el café, evitando a toda costa cruzar su mirada con la de su hermano.
—Siéntate —ordenó Héctor de pronto, justo antes de dar el primer bocado.
Ximena obedeció en s