C30- LUPITA TODAVÍA SIGUE DISPONIBLE
Santiago salió de la finca hacia la camioneta y se iba a subir cuando, de pronto, la figura de su padre apareció recargada contra el cofre del vehículo.
—Ya me dijeron cómo dejaste al sapo —soltó Esteban mientras se despegaba del cofre, caminando hacia él con paso lento—. Bien hecho, hijo. Así se manejan las cosas.
Por su parte, Santiago no se detuvo del todo, pero aminoró el paso con la sangre todavía seca en los nudillos, y le cuestionó:
—¿Qué quieres, vie