C11-NO HABRÁ SEXO
Emma reaccionó de inmediato, le agarró la muñeca con la mano libre y le clavó las uñas en la piel.
—No te confundas, Carrera.
Le susurró las palabras para no asustar al bebé que seguía prendido a su pecho.
—No son celos. Es asco. Asco de ver que tus mujeres andan paseando a mi hijo y arreglando tus sábanas de seda como si esto fuera un burdel. —Le apretó más la muñeca—. Así que suéltame antes de que te muerda el otro pulgar.
Santiago soltó una risotada ronca. Se acercó más hast