Mundo ficciónIniciar sesiónHabían pasado dos meses. Tifani y yo no habíamos vuelto a hablar. Ella había empezado a ir a la iglesia junto a su madre y su hijo, acompañados de Ángel. Se lamentaba tanto de haberse intentado suicidar, pero le agradecía tanto a Dios por haberla rescatado del aquel hoyo oscuro y profundo al que, iba a caer.
Mi vida seguía su ritmo natural, la universidad, mi rutina en la playa, de vuelta a casa y esperar el siguiente amanecer. Bella, Fe







