Capítulo 47. Calma antes de la tormenta
—¿Sabes cuál es el castigo para un lobo que intenta tocar lo que le pertenece al león mientras su dueño no está mirando?
La voz de Alejandro sonó sumamente baja, casi fundiéndose con el silencio de la penumbra del despacho. La luz de la lámpara de escritorio solo iluminaba una parte de su rostro, proyectando sombras afiladas que hacían que su expresión pareciera tallada en piedra. Gery permanecía rígido frente al gran escritorio de teca de su padre. La habitación se sentía sofocante a pesar de