Capítulo 42. El bebé prematuro
—Detén tu llanto, Elara. Las lágrimas no harán que los pulmones de ese bebé se expandan más rápido.
La voz de Alejandro sonó extremadamente baja y gélida, pero con una vibración de autoridad incuestionable mientras permanecía de pie junto a la cama de recuperación de Elara. No miraba a su esposa. Sus ojos estaban fijos en la pantalla del monitor que mostraba la transmisión en vivo desde la sala de la UCIN a través de una cámara de vigilancia privada que había ordenado instalar hacía diez minut